Las relaciones 4.0 es la Crush-Tendencia en la era de la tecnológica, con amores en plan “saldos de temporada”, que en un mundo muy activista y consumidor del crecimiento personal, curiosamente sigue manteniendo el foco en el lado equivocado.

Ya me moría de ganas de poner sobre el teclado tantas cosas que voy recogiendo de la vida diaria (sesiones, experiencias propias y de terceros, lo que veo, lo que leo), que sé que además a muchos os encanta, porque identificáis parte de vosotros mismos en cada tema expuesto.

Hoy matizaremos aspectos del “Amor” moderno, que poco contribuyen a nuestro crecimiento interior, aun así, es la forma en la que comúnmente lo vivimos.

Antes de ahondar en el tema (que hay mucho que desgranar), quiero como siempre daros las gracias por vuestro apoyo. Se que Instagram es una herramienta que básicamente se hace viral y muy visitado a través de fotos e infografías muy cuidadas, no como herramienta para compartir largos textos, sin embargo, estoy muy feliz con la aceptación que tienen mis posts diarios, donde al parecer, estas pildoritas de motivación os gustan mucho, así que seguiré haciéndolo tratando de que tengáis cada vez, mejor y más contenido a través de todas las redes. ¡MILES DE GRACIAS!

También quiero responder algunas cosas que me habéis estado pidiendo:

  • Canal de Youtube: Es algo que tengo pendiente lanzar, pero me he tomado el tiempo de analizar mucho este paso y sé que si quiero tener muchas visitas y llegar a muchas más personas debo hacer las cosas bien. Esto supone tener un equipo de grabación profesional, tener una línea editorial definida, imagen cuidada, un set acorde y regularidad en videos. Con toda la reorganización que tengo en este momento, prefiero cumplir los pasos adecuados antes de ello, estructurar un formato en plan canal de TV, locación adecuada, temáticas varias organizadas y luego lanzarlo. Así que atentos que ya os iré informando cuando llegue el momento.
  • Inquietudes y preguntas sobre Llamas Gemelas: He recibido infinidad de mails luego de publicar mi último artículo, tanto de agradecimiento, como de infinidades de historias compartidas e inquietudes, ¡así que muchas gracias! Debo decir que me llama mucho la atención la cantidad de gente que aun teniendo valiosos artículos sobre este tema en mi página Web, que contienen casi que todos los puntos importantes que se pueda hablar al respecto y que comparto con mucho cariño, en vez de hacer uso de eso, leerlo, aplicarlo a cada caso y utilizarlo como guía, siempre recurren a mí para preguntar cosas que ya están respondidas en esos artículos como tratando de buscar que yo les confirme que viven una relación Llama. No digo que tenéis que seguir todo lo que os digo sobre este tema, de hecho siempre os insto a leer distintas fuentes, lo cierto es que yo no puedo pasar el día respondiendo cosas que ya están de manera gratuita publicadas en mis redes, ni respondiendo consultas personales, porque es un poco abusar de mi disposición a ayudar. Entendamos de verdad, que tenemos que ser justos con el tiempo y el esfuerzo de los demás. Todas las consultas individuales tienen un coste, como es obvio. Para todo lo demás, siempre trabajo muchas horas para teneros informados y con herramientas útiles que podéis acceder y disfrutar gratuitamente en los espacios públicos destinados para este fin que son: Twitter, fan page de Facebook, Instagram y mi página Web. Estoy absolutamente abierta a recibir toda clase de experiencias, responder cosas puntuales y si os parece que hay algo de lo que deba hablar o escribir, por favor hacédmelo saber que con mucho gusto atenderé vuestras peticiones, pero recordad que sois muchos, que debemos utilizar el sentido común y aprender a dejar la muy mala costumbre de pretender sacar provecho de todo de forma gratuita (sobre todo con los temas “Espirituales”), porque eso únicamente llama a más carencia, ¡así que a cambiar ese chip!. A partir de ahora, todas las inquietudes serán respondidas de forma “pública” en los espacios de cometarios a través del enlace de cada artículo, en el fan page de Facebook, Twitter e Instagram. Sólo responderé por privado, las consultas relativas a dudas o preguntas sobre sesiones individuales (Coste, metodología, etc). Dicho esto, deciros que estoy preparando un artículo de “Preguntas y Respuestas” de todo lo que he ido recibiendo de cada uno de vosotros con respecto a este tema. Así que si tenéis algunas dudas adicionales, por favor enviádmelas en el transcurso de las próximas dos semanas para incluirlas. ¡Estad atentos a esta publicación!
  • Talleres presenciales: Aun estoy definiendo las fechas, ya que tengo la agenda bastante comprometida con distintas actividades, y aunque ya tengo en borrador la temática y el concepto del próximo taller, tengo que definir si iré primero a Coruña o a Madrid, para una vez definido esto, seguir con el resto de las ciudades (en principio de España) y posteriormente de México, Argentina y Colombia. Estoy preparando todo tentativamente para arrancar a partir de mediados de Octubre, así que lo único que os puedo adelantar es que el taller se llamará: “Back to the Track” (de vuelta al carril). Será un taller inolvidable que moverá vuestros cimientos y os dejará muchas herramientas para comenzar a generar cambios conscientes y perdurables en el tiempo.

Bueno, comencemos ya con el tema que hoy nos compete: El AMOR.

Pero antes de ahondar en aguas profundas, definamos primero “conceptos”.

El concepto 4.0 nace para hacer énfasis del desarrollo de la tecnología y la industria, a la que se le llama 4.0 debido a que se le considera la cuarta revolución industrial, que se supone es la fusión entre el mundo virtual y el mundo real. La realidad aumentada incorpora a un entorno físico, elementos virtuales para la creación de una realidad mixta, con la idea de generar mucho mayor alcance y facilidad de interacción.

Con la ayuda de la tecnología, la nueva información sobre el mundo real alrededor del usuario se convierte entonces en interactiva y digital.

Pero…

¿Hasta dónde ha llegado a impactar en la conducta humana, este salto a la era tecnológica y mejor aún, que tiene que ver eso con las “Relaciones”?

Relaciones 4.0

Esta nueva “modalidad” ha traído a cada usuario, la incorporación del desarrollo de una nueva conducta que nos insta a estar más al día en cuanto a la tecnología, a los nuevos programas, los nuevos gadgets, a los dispositivos móviles de última generación, obligándonos a estar activos de forma permanente en las redes sociales y hasta crear un nuevo lenguaje y conocimientos “estratégicos” de la macro-tendencia que se supone es hoy en día el mundo “Online”, con un lenguaje bastante cifrado: hashtag, digital marketing, inbound marketing, metrics, trending topic, arroba, taggear, likes, dislikes, feeds, stories, SEO, SEM, contenidos, infografías, in the cloud, personal branding, blogger, youtubers, instagramers, influencers, links, adds, apps, Google it,  follow me, follow you, selfies, spams, trolls, fanpages, ¡y pare usted de contar!

Pero por supuesto, la trascendencia de esto no se limita a lo profesional, que fue la idea inicial para llevar a las empresas y sus servicios más allá de las fronteras no sólo geográficas, sino a todo ser viviente detrás de la pantalla de un ordenador, así que la tendencia traspasó también la barrera de lo personal, desde el mismo momento en el que un dispositivo móvil se convirtió en la extensión de nuestra mano (por supuesto con su respectivo Selfie), e integramos este nuevo modo de vida a la cotidianidad que antes era llenada por cosas más simples y reales, como una llamada telefónica o un encuentro para un café.

Del cómo pasamos de ligar en un Bar, a ser “deslizado” a la derecha o a la izquierda, a un “match” o un “me gusta” efímero.

Era de esperarse que desde el mismo primer momento en el que “Facebook” se hizo presente en nuestra vida, si, eso que nos unió con colegas del instituto o gente al otro lado de las antípodas con la que no manteníamos contacto desde que se inventó el hilo negro, era de suponer que se convertiría en el “Must” sin discusión de nuestro día a día. Esto de que: ¿Queeee?, ¿Qué no me tienes en el Face?, en ese mismo momento nos convertimos en los esclavos del “wasapéame/te agrego/agrégame/Te sigo/sígueme”.

¡Una vez creado el vicio, creada la costumbre!

Lo demás es coser y cantar, y dejar que sea la misma masa que siga afianzando esta “muy impersonal/robotizada” tendencia.

Si le sumamos a esto nuestra incapacidad de manejarnos tan sólo con 24 hrs (es decir, nunca tenemos tiempo de nada), es “casi” materialmente imposible volver a sociabilizar de forma tradicional para conocer nuevas personas, a no ser que…

…sea a través de internet, que de forma rápida nos proporciona infinitas posibilidades al alcance de un solo “Click”.

Y así nacieron las aplicaciones de ligoteo…

No voy ahondar en el cómo funcionan estas aplicaciones, ni del sentido que le damos a cada una de ellas, ya que puedes leer sobre eso en mi artículo de “AMOR EN REDES, ¿ENREDAN?” (HAZ CLICK AQUÍ).

En lo que si me voy a centrar, es en lo que venimos arrastrando desde hace tiempo con respecto a nuestro conceptos sobre el AMOR y en lo que ha podido influir nuestro uso discriminado de este tipo de aplicaciones, para acabar alejándonos de aquello que queremos, pero que no somos capaces de aceptar o de manifestar.

AMOR DE SALDO Y OFERTAS DE TEMPORADA

Comencemos por entender, que existe un mercado super amplio de oferta y demanda tan infinita como galaxias tenemos, es decir, en términos de “Marketing” es prácticamente imposible “generar” eso que en venta le llamamos “crear la necesidad de nuestro cliente objetivo”, porque la sensación del “cliente” es que siempre habrá una “oferta mejor” a la que se tiene enfrente, por lo tanto, una vez conocido y probado el producto, se pierde el interés.

Es la ley que se aplica a un mercado típicamente abarrotado de opciones, aunque todas las opciones en la práctica no sean del todo buenas, vengan defectuosas, acaben siendo un timo o incluso algo peor: que no estén ciertamente “disponibles” ni física, ni emocionalmente en realidad.

Cuanto más variedad y cantidad en la oferta, menos selectivos somos.

Es una condición natural del ser humano y por razones obvias: si tengo tantas opciones para elegir indiscriminadamente ¿Para qué aplicar elementos de selección, si tengo tiempo de sobra para descartar y “fichar” sin filtro y muchísimo menos, sin esfuerzo?

Si algo no me va lo descarto, ¡tan simple como eso!

Es tan simple, que tan sólo requiero de mi dedo para deslizar a la derecha y encontrar 20.000 opciones nuevas por descubrir que se aumentan en proporción a todas las aplicaciones utilizadas. ¡Cuanto más, mejor!

¿Entonces que pasa con esas “posibilidades” que había seleccionado previamente?

¡Absolutamente nada!, se convierten en artículos de desecho.

Simplemente desaparezco y que “el producto” se busque la vida, que deslice su dedo para crear “nuevos matches” y ¡Hasta luego Mary Carmen!

Así que entramos en una batalla casi que peor que las largas colas del paro en busca de conseguir aunque sea un contrato basura de tiempo parcial.

Lo preocupante de esto, es que sin duda nos vamos cambiando de “sombreo” (como todo en la vida) según sea el caso. Algunas veces hacemos de “producto”, pero otras de “cliente”.

El problema se genera cuando no existe acuerdo entre las partes, sino que vamos dando portazos según que sombrero tengamos y que tan satisfactoria o no haya sido nuestra última experiencia, con lo que el “producto” que queda descartado en primera instancia, se convierte en el “cliente desalmado” en la segunda, y así sucesivamente mientras nos vamos cambiando de roles.

Pero al final TODOS acabamos en algún momento, convirtiéndonos en ese artículo olvidado del mostrador y con la etiqueta de “Oferta de temporada”.

Aquí es cuando las posibilidades se diluyen y comienzan a desvirtuarse (aún más) nuestros conceptos sobre el AMOR, cuando aquí el amor es lo que menos tiene que ver en realidad, sino el mal uso (o abuso) de ello.

Es en este momento donde como medida de supervivencia, levantamos nuestros muros y nos blindamos, nos convencemos a nosotros mismos que no queremos compromiso o mejor dicho, no sabemos ni lo que queremos en realidad o nos empeñamos en ese “cliente o producto”, como si fuera el último artículo en existencia, y es entonces cuando acabamos por los suelos siendo ese “articulo” de la tienda que nadie quiere ni regalado, porque al final, lo que todo el mundo quiere, es lo que va a ser tendencia, lo que está de la moda, lo nuevo y lo que ocupa los mejores espacios de la tienda, sin importar cuánto tengamos que pagar por ello.

Con esto lo único que demostramos es lo poco que nos queremos y eso que irradiamos, es lo que obtenemos de vuelta de las personas que atraemos a nuestro radar sentimental: “migajas de amor envueltas en oferta de temporada”.

Las aventuras de verano estaban bien cuando éramos chavales, pero en la vida adulta, si bien la gente va en busca de ofertas, el artículo que más aprecia, es aquel que le ha costado un ojo de la cara.

Así que al final, lo que no entendemos es que seguimos manejando las mismas carencias de siempre:

  • Miedo al abandono
  • Miedo a Sufrir
  • Poca autoestima
  • Ver las cosas tras gafas “Happy Flower” (Idealizamos)
  • Miedo a movernos
  • Miedo a fallar o que nos fallen
  • Atraemos lo que no corregimos en nosotros
  • Necesidad de control o que nos controlen
  • Apego

Que no son más que las mismas enfermedades de siempre, solo que exponenciadas en un mercado masivo que a todas luces, las “saca al exterior” a lo bestia, haciéndonos navegar en bucle y rizando el rizo, negando lo innegable: que es que no sabemos amar, porque no sabemos amarnos a nosotros mismos.

“L” de “Lerning” o más bien…¿”L” de “de Lejos” te veo venir?

Es normal que cuando nos sacamos el carnet de conducir, nuestro coche lleve una “L” que nos identifica como “Novatos” al volante, la cual dejamos de usar una vez pasado el periodo reglamentario. De ahí pasamos a ser considerados como “conductores expertos”.

Esto ayuda al resto de conductores a identificar rápidamente que somos aun nóveles en esta práctica, sin embargo cuando nos convertimos en expertos, nadie coloca una “E” de “Expert”, porque se supone que de conducir sabemos algo ya y una de las cosas que nos identifica como expertos conductores, es el hecho de que cumplimos a pies juntillas (en teoría) las normas y leyes de tráfico, así como la debida destreza en la conducción, con lo cual nos cuidamos mucho de ir cumpliendo estas normas al volante, ya que nadie se arriesga a perder los puntos del carnet por cometer una infracción.

Pues a decir verdad, es que esto que funciona medianamente bien, debería ser aplicado también en el AMOR, ya que existen personas que no sólo deberían tener una “L” de “Lejos de mi vida”, sino que se les debería retirar el carnet, porque no son aptos para “conducir” en la muy transitada autopista del AMOR.

Quizá si todos tuviéramos una especie de medidor de efectividad como pareja y que a su vez, el hecho de “obrar mal” tuviese consecuencias que nos limitaran en el próximo intento y que esto a su vez, nos sacara automáticamente de los radares para que las demás personas pudieran escoger “no escogernos”, quizá así, seríamos mucho más cuidadosos a la hora de no sólo hacer elecciones o dañar gratuitamente a otros, sino que seríamos más empáticos con las personas con las que nos relacionamos.

Sin embargo, esto sería muy fácil y centraríamos nuestra atención en lo de afuera como de costumbre, así que lo que hay que entender aquí, es que esta masificación del AMOR a precios de saldo, no es más que un reflejo de la sociedad en la que vivimos y de nuestro nivel de consciencia.

Si tomamos en cuenta de que una de nuestras tareas más complejas, es conectar con el significado del “Amor Incondicional” hasta llegar a experimentarlo en nuestra propia piel, es normal que la escuela idónea sea el vivir en una sociedad que ve a través de los ojos de la separación y de la dualidad, para que nuestro transitar por ella, nos lleve a vivir situaciones dolorosas que nos conviertan en seres más sensibles, humildes, respetuosos, empáticos, pero sobre todo, nos enfrente a nuestras propias sombras para que una vez sanadas, optemos por querernos y abramos definitivamente nuestro corazón para amar a otros “desconectados” del dolor.

Unas de Tinder y otras de arena

No trato en ningún momento de decir que las aplicaciones de contactos tales como: Tinder, Meetic, POF, Lovoo o Happn entre otras, sean una mala opción para encontrar el amor (o lo que sea que busques), a lo que me refiero es que debemos ser “observadores” de nosotros mismos, no de quien está del otro lado del móvil u ordenador.

Porque al final no importa si del otro lado está el amor de tu vida, un perfil falso, un troll o un caza polvos de último minuto, lo que verdaderamente importa, es que hagas tu al final con esa experiencia.

Lo que importa es como lo vivas, que tipo de personas atraes en general a tu vida, que patrones se repiten y que tanto estás dispuesto a apostar, no sólo en una relación, sino en tu propio aprendizaje.

Esconder el polvo debajo de la alfombra, hacer que nada pasa o sentirte víctima, no te llevará a ninguna parte.

 

 

 

 

 

 

 

 

Normalmente la próxima relación que está por venir, siempre te da pistas de los temas resueltos o no de tu ultima experiencia, que a su vez y en su momento, fue también pista de una anterior.

Nuestro próximo maestro trae consigo “un cartel de neón” que indica a que viene desde el momento uno que se nos presenta, sólo que mientras vivimos la etapa del “enamoramiento”, nos cuesta ver la realidad que tímidamente se va asomando.

Lo cierto es que con tanta masificación y tanta oferta sentimental, hay cosas en las relaciones de pareja que ya son de libro y que debemos aprendernos, pero nuestra tendencia a idealizar y a ser permisivos, no nos dejan detectarlas a tiempo.

Los ejemplos pueden ser miles, pero las claves más destacables son las siguientes:

  • No importa si te consideras guapo/a o en la media, lo importante es saber que siempre habrá alguien al que le parecerás único/a, ese es tu “target”. Muchas veces nos equivocamos porque elegimos el target equivocado, que como la ropa, nos puede quedar muy grande o ajustada, así que siempre opta por una talla a tu medida que te haga sentir siempre cómodo/a.
  • Crea balance entre lo que das y lo que recibes. No hay nada peor que dar de más en el momento menos indicado o cuando aún esa persona no haya hecho nada para ganárselo. Eso es venderse barato y los artículos baratos, siempre se quedan en el mostrador o serán comprados por alguien que los use como prenda desechable.
  • Tu tiempo es “Oro”, así que no inviertas ese bien tan preciado en alguien que no lo valora. Siempre sabemos cuándo estamos perdiendo el tiempo, aun así siempre creemos en la buena voluntad del otro o que las cosas se ajustarán siendo nosotros más comprensivos, cuando la verdad es que cuando le interesas a alguien, esa persona valorará cada segundo que le brindes, retribuyéndolo de la misma manera.
  • Las excusas siempre son buenas, pero no todas cuelan. Ocupados estamos todos, así que nunca creas en la persona que siempre dice estar ocupada para responder un mensaje, llamar o incluso quedar. ¡El que quiere, siempre puede! A la segunda vez de “es que no tengo tiempo”, sal corriendo y entiende que para esa persona, sin duda alguna tú no eres importante.
  • Estamos acostumbrados a dejarnos la piel por todo: trabajo, dinero, éxito, metas, etc., y el amor no se escapa a este paradigma. Así que si te tornas siempre “disponible”, entre líneas la lectura será: “te considero muy importante, incluso más que yo”, y eso, ¡eso no mola nada, monada! Cada paso de la relación requiere implicación y esfuerzo, así que lo que no demandas para posicionarte en una escala de valor importante, será interpretado por el otro como muy fácil de obtener, como para tener que trabajárselo, y desde luego, no lo hará y acabarás siendo siempre la segunda opción (si es que has llegado a ser la primera alguna vez).
  • Si tú tienes las cosas claras y la otra persona no, ¡huye, porque no cambiará! Tienes que entender, que para que algo funcione, ambos tenéis que estar alineados (y no hablo de gustos o personalidad), hablo de metas de vida, intenciones, etc. Una cosa es ir lento y dejar que las cosas se desarrollen con el tiempo y se vea que dirección va tomando, y otra muy distinta, es que a mediano o largo plazo no seáis compatibles en lo que buscáis, porque si bien uno desea una relación, el otro lo único que quiere es vivir “momentos” sin compromiso. No te engañes nunca con esto.
  • No te fíes nunca de una persona que siempre deja tus mensajes en “visto”. Una cosa es no poder responder en el momento, otra es tomar esto como costumbre. Una persona que demuestra interés y es seria, jamás, jamás te dejará en “visto”. Hazte un favor y bórralo (en el sentido literal o metafórico), porque no será nunca una opción
  • Usa filtros y descarta sin piedad. Si, ¡Así como suena! Muchas veces somos muy bondadosos y permisivos o comprensivos, pero lo cierto es que en esta cacería humana que se ha convertido el amor, es así como cuando la persona que mejor te sonaba, que más prometía, puede desaparecer de la noche a la mañana y sin dar ninguna explicación, posiblemente porque aplicó los “filtros” sin piedad, es más, podría apostar sin duda a que consiguió a otra “presa” que llenó de mejor manera (y de momento) sus expectativas. Por supuesto, hablo desde la práctica del sentido común y desde la coherencia. Así que a lo que me refiero aquí, es que si hay cosas que de entrada te “chirrían”, haz caso de ello y si se vuelve una constante, no esperes a que vaya a más, simplemente descarta. Lo que no comienza bien, sin duda siempre acaba mal tarde o temprano.
  • No busques desde la carencia, ya que eso es como ir de compras con hambre. Petas el carro de la compra con un montón de comida y de cosas que ni en mil años comerías y luego vienen los arrepentimientos. Lo mismo ocurre en el amor. Si no te sientes preparado/a o aun te quedan resquicios del pasado, supera esa etapa en “soledad” antes de involucrarte en una relación que seguramente, no tenga continuidad en el tiempo.
  • Valórate, quiérete y se tu prioridad. Si no lo eres contigo, no pretendas que lo seas para otros.
  • Maneja con cautela tus expectativas. Muchas veces “idealizamos” a esas personas con las que nos relacionamos, cuando en realidad puede que no entre ni siquiera en los cánones que buscas. Tómate el tiempo de conocer a las personas antes de implicarte demasiado y deja que las cosas fluyan solas. EL tiempo será la mejor arma de descarte.
  • No importa cuántas malas experiencias hayas tenido, recuerda que una historia nueva puede presentar otros matices y que esa nueva persona, nada tuvo que ver con lo que has pasado. Simplemente observa e identifica patrones, trabaja en ti, no dejes que tus miedos te condicionen, fluye y por sobre todas las cosas, no dejes de creer en el Amor, recuerda que todas esas experiencias, tan sólo son el entrenamiento para poder disfrutar sanamente cuando llegue la persona indicada.

Trata de aplicar el dicho ese que dice: ¡menos, es más!

La soledad nunca daña cuando somos capaces de disfrutar de nosotros mismos, así que aprecia esos momentos contigo hasta que tengas una compañía que te haga vibrar, ser feliz, sume y no reste.

Aprende a venderte como el artículo de lujo que eres, créetelo y actúa en consecuencia, y verás cómo las personas que atraes comienzan a cambiar radicalmente.

No olvides nunca que aquel que busca calidad, también está dispuesto a ofrecerla y si no es así, recuerda que las firmas de moda que exhiben sus “piezas” en las grandes pasarelas de los desfiles del “High Couture”, no llevarían jamás complementos de los chinos.

Espero que este artículo os deje pensando un poco, que evaluéis la forma de relacionaros con otros, que entendáis que hasta que no logremos tener una relación “sana” con nosotros mismos y dejemos de causar daños colaterales a terceros por culpa de nuestros miedos, jamás lograremos crear balance entre nuestra abundancia y la vida que queremos, así que merece la pena intentarlo.

Gracias por estar siempre en cada una de mis aventuras y no olvidéis que os quiero hasta el infinito:)

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Nos vemos como siempre, en el siguiente artículo😉
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Como siempre os dejo un vídeo y esta vez, se trata de un corto de Roberto Pérez Toledo que me gusta mucho, y sé que os hará ver más claramente todo lo que os he expuesto aquí.

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